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Fichas y set

Qué significan los dibujos de las fichas de mahjong

Qué significan los dibujos de las fichas de mahjong

Los tres palos numerados son un mismo sistema monetario contado a tres escalas. Un círculo es una moneda de cobre. Una caña de bambú es una sarta de cien monedas. Una ficha de caracteres son diez mil. Leídos en ese orden, los palos dejan de parecer tres colecciones de dibujos sin relación y empiezan a parecer denominaciones, que es exactamente lo que se quiso dibujar.

Lo que sigue es lo que muestra cada cara y lo que dicen literalmente sus signos. Aquí no hay ninguna capa adivinatoria ni significado oculto que descifrar; los dibujos son imágenes comerciales antiguas más cuatro honores caligráficos, y la mayor parte del simbolismo que la gente repite son explicaciones populares de fiabilidad variable. Cuando es así, se señala en lugar de adornarlo. Un diseño de ese tipo en el catálogo es Mahjongg Candy.

Los círculos son monedas

Las monedas chinas eran redondas con un agujero cuadrado, ensartadas por el centro para poder llevarlas en fajos. El palo de círculos dibuja esa moneda de frente, del uno al nueve, y los anillos de cada disco son las bandas decorativas estampadas alrededor del agujero. Eso es todo. Nueve círculos son nueve monedas, no un mandala.

La excepción en el aspecto es el uno, que muchos fabricantes convierten en algo más parecido a una roseta o una flor estilizada con radios. Sigue siendo una sola moneda; la decoración es una floritura del fabricante y varía entre juegos mucho más que cualquier otra cara numerada.

Los bambúes son sartas de monedas

Cien monedas en un cordel formaban una sarta, y la sarta es lo que cuenta el segundo palo. Con el tiempo, el cordel dibujado se simplificó en la vara verde con segmentos que hoy llamamos caña de bambú, y el nombre siguió al dibujo y no al revés. Así que el cinco de bambúes son quinientas monedas y el nueve de bambúes, novecientas.

El uno de bambúes es la famosa excepción, dibujado como un pájaro sobre una caña corta. La explicación habitual lo vincula a que en el sur de China el juego se llamaba gorrión, y algunos juegos dibujan un gorrión inconfundible mientras que otros muestran un pavo real con la cola desplegada. Toma la historia del pájaro como tradición: se repite en todas partes y no está documentada con rigor en ninguna. La ficha sigue significando una sarta de monedas, sea cual sea la especie que eligiera el artista.

Los caracteres cuentan de diez mil en diez mil

El tercer palo lleva el numeral arriba y el signo de diez mil abajo. El uno de caracteres son diez mil monedas, o cien sartas, y el nueve de caracteres, noventa mil. En inglés el palo se llama myriads porque eso significa el signo de abajo, y craks o cracks como versión gastada de la misma palabra.

La escala es lo importante. Círculos, bambúes y caracteres suben de cien en cien, así que un juego completo de fichas numeradas es un pequeño sistema monetario completo que va de una sola moneda a noventa mil. En la mesa nadie convierte nada, pero esa lógica explica por qué los tres palos se ven tan distintos entre sí aunque funcionen igual en el juego.

Los tres dragones y lo que dicen sus signos

Ninguno de los tres muestra un dragón. El nombre llegó con los reglamentos occidentales en los años veinte y se quedó.

  • Rojo, 中 (zhong) – centro, o acertar en el centro de una diana. Impreso en rojo, normalmente como un único signo grueso.
  • Verde, 發 (fa) – la primera mitad de la expresión que significa enriquecerse. Impreso en verde.
  • Blanco, 白 (bai) – blanco, o vacío. Según el fabricante, la cara está totalmente vacía o lleva un fino contorno rectangular en azul.

Sobre el trío circulan dos interpretaciones: una de tiro con arco, en la que el rojo es un acierto, el verde un arco tensado y el blanco un fallo, y una confuciana que les asigna la benevolencia, la sinceridad y la piedad filial. Las dos son atractivas y ninguna está demostrada. Lo que no admite duda es que los tres son honores, que hay cuatro copias de cada uno y que no tienen número ni pueden formar escaleras.

Los vientos son puestos antes que direcciones

Este, Sur, Oeste y Norte se escriben 東, 南, 西 y 北. En la mesa dan nombre a los cuatro puestos, y el orden de turnos los sigue en esa secuencia, que va en sentido contrario a las agujas del reloj y no en el sentido horario que sugeriría una brújula. El Este ocupa una posición privilegiada: reparte y, en la mayoría de los reglamentos, paga y cobra a escala doble.

Por eso la ficha dominante en una mano puede significar dos cosas a la vez – el viento de tu propio puesto y el viento de la ronda en curso – y los puntos dependen a menudo de cuál de los dos tienes. Los diseños en pantalla prescinden de todo esto, porque nadie está sentado en ningún sitio; ahí los vientos son simplemente cuatro caras más que emparejar, como se explica en el desglose completo del juego de 144 fichas.

Flores y estaciones: pinturas, no piezas de juego

Las ocho fichas de bonificación llevan el repertorio clásico de la pintura china a pincel. Las flores son el ciruelo, la orquídea, el crisantemo y el bambú, conocidos en conjunto como los cuatro caballeros, y cada una se asocia por convención a una estación: el ciruelo al invierno, la orquídea a la primavera, el bambú al verano y el crisantemo al otoño. Las cuatro fichas de estación muestran ese ciclo directamente, y en muchos juegos aparecen figuras humanas en tareas propias de cada estación, un pescador o un leñador, en lugar de paisajes. El ejemplo de este sitio es Super Mario Mahjong.

Cada una de las ocho está numerada del uno al cuatro para poder asociarla a un viento de asiento, y así decide la mesa si una flor robada es tuya o solo una bonificación. Como solo existe una de cada, son las fichas que obligan a los diseños en pantalla a adoptar su regla de agrupación, y son las que más se confunden entre sí porque son los únicos dibujos en un juego de diagramas.

Lo que no significan los dibujos

Hay juegos que se venden con folletos que aseguran que ciertas fichas atraen la suerte o que los cuatro vientos corresponden a elementos u órganos. Nada de eso viene del juego. Las fichas son una baraja comercial del siglo XIX basada en denominaciones de monedas, con cuatro honores añadidos desde la caligrafía y ocho fichas de bonificación pintadas que se incorporaron más tarde: una historia de diseño que se comenta más a fondo en las notas sobre cómo distinguir rápido los palos y los honores.

Aun así, vale la pena dedicar diez minutos a saber qué muestra cada cara, porque el significado es el camino más rápido hacia el reconocimiento. Un jugador que ha entendido que los círculos son monedas no vuelve a contar mal un nueve, y un jugador que sabe que el signo de abajo del tercer palo es siempre el mismo deja de mirarlo. Eso se traslada directamente a la pantalla: el dibujo tradicional que se usa en los diseños de Mahjong Solitaire de este sitio es la misma imaginería, impresa más pequeña, y tableros como Mahjongg Solitaire premian a quien sabe nombrar una ficha antes de leerla. Celtic Mahjong es uno de los diseños que hay en este sitio.